Dificultades del cine peruano: La luz en el cerro (que apagaron en salas)

Escribe Alejandra Bernedo

A veces vamos al cine a comprar entradas para una película peruana con temor. Podría ser una comedia más, tener una producción deficiente, recurrir al chiste fácil, explotar al cuerpo femenino o tener una historia poco sólida o cuyo tema ya no deseamos ver tocado por el enésimo ángulo posible. Finalmente, termina existiendo un factor que nos hace concretar la compra de la entrada. Hace unos días, se estrenó una película que no incurría en las fallas que nos alejan del cine peruano. La Luz en el Cerro es, al igual que otras valiosas películas peruanas estrenadas este año, una muestra de que se quiere hacer algo diferente. Sin embargo, esta cinta, thriller peruano y ópera prima de Ricardo Velarde, fue retirada de las salas sin siquiera llegar a culminar completamente la semana de estreno. Unos pocos pudieron y muchos otros no consiguieron ser espectadores de una buena película nacional. En este artículo, analizamos el caso para buscar responder a grandes rasgos preguntas acerca del por qué de este hecho, qué aprender en base a lo ocurrido, y una pregunta vallejiana también: “Señor Ministro de Salud, ¿qué hacer?

El 26 de octubre se estrenó La Luz en el Cerro. A esta cinta se le dieron menos de 20 cines a nivel nacional. Para el martes 31, día perfecto para tener más espectadores, solo se encontraba en 2 salas. Para el miércoles 01 de noviembre, feriado y a la vez día de estreno de una película taquillera norteamericana, La Luz en el Cerro ya no se encontraba en cines. La semana inicial de la película no se había cumplido. Poco más de 4 mil personas pudieron verla. Usualmente, para películas que no son esperadas con la expectativa que mueve a los fandoms, lo que genera el aumento de asistentes a sus salas es el famoso boca a boca: “Esa película es muy buena. La tienes que ver”. Pero el boca a boca no funciona tan rápido como un “Compartir” de Facebook: toma días, pero suele ser efectivo.

“Vestos incultos que no valoran el buen cine” vs “Sucio multicine que actúa por conveniencia”

En el Perú se nos puede acusar de masoquistas, pero consumimos mucha comedia. En los artículos publicados en el blog La Caja de Skinner (1), fuimos aplastados por cifras que nos revelaron datos, algunos de los cuales podemos resumir así:

  • Del total de espectadores que fueron a ver cine peruano el 2016, 81% vio comedias, 12% vio dramas y solo 6% consumió terror nacional, pese a que se produce casi tantos dramas como comedias.
  • La cantidad de espectadores para cintas de drama creció el 2016. Para las de terror, la cifra no se cayó, se desplomó.
  • Si hay cada vez menos interesados en películas de terror peruanas, es porque su calidad ha bajado, y por ende ni la crítica ni el boca a boca las pueden salvar.
  • La mejor temporada que hay para estrenar una película peruana no tonderiana comprende los meses de agosto, setiembre y octubre.

Considerando estos datos, veamos lo sucedido esta vez.

La Luz en el Cerro, como dijimos líneas arriba, es un thriller. La calidad de la producción es buena; las actuaciones, desde las principales hasta las secundarias, son bien ejecutadas; la calidad artística es plausible y tiene el plus de ser rodada en celuloide. ¿Entonces, solo no la apoyaron porque no es de Tondero?

Sucede que va más allá de eso. La Luz en el Cerro fue publicitada como si fuera una película de terror, cuando sabemos que no lo es. Esto jugó muy en su contra, ya que esto hace que ni los espectadores ni las cadenas de multicines, lógicamente, se interesen o quieran arriesgarse a perder sus monedas. ¿Qué hicieron las cadenas? Los presionaron para que las proyecciones se enfocaran en los sectores C-D (motivo por el cual contaron con pocas salas y no estuvieron ni en Miraflores ni en San Borja), no la proyectaron en Arequipa (pese a que la musicalización estuvo a cargo de los death metaleros arequipeños de Chaska) y les dieron escasos horarios. ¿Qué hizo el público? Vio que una película “de terror” peruana estaría en salas, y como “esas son malas”, decidió no asistir. Comprensible, pues el terror en el Perú tiene deficiencias. Algunos, interesados, no podían ir a un cine cercano a verla, pero pensaban tal vez hacerlo pasando unos días. Esos días no llegaron.

La película fue estrenada el 26 de octubre. Buena temporada, según los datos citados. Sin embargo, siempre hay grandes blockbusters que captan la atención que desearían hubiera para el cine peruano. Su estreno se dio poco antes de Halloween, y podía presentarse como una buena opción de película de terror que consumir en la víspera: nuevamente, no es una película de terror.

¿Son los multicines y las distribuidoras unas inocentes palomas aturdidas?

Si hay algo que no se les puede reprochar a los multicines y distribuidoras, es que ellos conocen muy bien el negocio. Sin embargo, tienen muy cuestionables métodos. Para los que no estén familiarizados con lo que sucede, podemos contar brevemente lo ocurrido con las cintas El Espacio Entre Las Cosas en el 2013 y Solos en el 2016: a la primera le quitaron funciones en su 2do día de exhibición aduciendo desperfectos en la sala (2), y a la segunda se le retiró también a los 2 días por contar con muy escasos espectadores (3). ¿Acaso no pueden cumplir su contrato y pasar la película como se debe? Resulta, amiga, amigo, que no existen contratos. Se hacen acuerdos, sí, pero no hay nada formal. Y tú que creías que la informalidad solo estaba en La Parada.

Sálvanos, Salvador.

Quizás no salga Salvador al mismo estilo de Rambo él solito a defender al cine peruano y promover su difusión y consumo, pero sí lo tiene que hacer el Ministerio de Cultura. Entre las finalidades de la Ley de la cinematografía, tenemos el de “garantizar la libre circulación de las obras cinematográficas y audiovisuales y el acceso de la ciudadanía a ellas“. Para ello, se necesitan contratos totalmente legales que señalen obligaciones a cumplir por parte de las cadenas y bajo qué criterios se puede modificar la exhibición de una película. Pero ojo, que éste no es el único remedio de la enfermedad.

El cine peruano (a menos que sea del universo Tondero) siempre la tiene que luchar. La lucha para el rodaje, para la postproducción, para llegar y para mantenerse en las salas. Sin la herramienta del contrato formal, tiene que derrotar a grandes monstruos hollywoodenses, a distribuidoras astutas y a prejuicios aún muy presentes. Con publicidad, difusión o expectativa creada con muchas semanas de anticipación (algo como lo hecho por Joel Calero con La última tarde), con la estrategia adecuada y con la formalidad necesaria, podemos lograr un avance. En los próximos días, pasaremos a comentar el regreso de La Luz en el Cerro en circuitos alternativos y los motivos para ir a verla. Hay, hermanos, muchísimo que hacer.



(1) https://cajadeskinner.blog/

Taquilla 2016 (II) – Terror, el género desaparecido y el auge del drama

¿Cuándo debo estrenar mi película?

(2) http://www.limagris.com/cineplanet-sabotea-el-estreno-de-la-pelicula-peruana-el-espacio-entre-las-cosas/

(3) http://larepublica.pe/espectaculos/823786-ley-de-cine-pelicula-peruana-solos-se-queda-sin-salas-en-su-primera-semana-de-estreno

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